El aceite de orégano es un suplemento natural que se ha vuelto cada vez más popular debido a sus propiedades antioxidantes, antifúngicas y antiinflamatorias. Se obtiene de las hojas y brotes de la planta y contiene compuestos como carvacrol, timol y ácido rosmarínico, que le otorgan las propiedades mencionadas anteriormente.
Vamos a ver qué dice la ciencia a la respecto de dichas propiedades saludables y qué diferencias hay entre el aceite de extracto de orégano y el aceite esencial de orégano.
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¿Qué es el aceite de orégano?
Esta es la primera pregunta que hay que hacerse. El orégano es una planta con flores de la misma familia que la menta. Se usa mucho como hierba aromática, pero también para fines medicinales.
El aceite esencial de orégano se elabora secando al aire las hojas y los brotes de la planta. Una vez secos, se extrae el aceite y se concentra mediante destilación al vapor.
Puedes mezclar aceite esencial de orégano con un aceite portador y aplicarlo tópicamente. Sin embargo, nunca se debe consumir por vía oral.
El extracto de aceite de orégano, por otro lado, se puede producir mediante varios métodos de extracción utilizando compuestos como dióxido de carbono o alcohol. Está disponible como suplemento en forma de píldora o cápsula.
El orégano contiene compuestos llamados fenoles, terpenos y terpenoides. Tienen poderosas propiedades antioxidantes y son responsables de su fragancia:
- Carvacrol. Es el fenol más abundante en esta planta y se ha demostrado que detiene el crecimiento de varios tipos diferentes de bacterias.
- Timol. Este antifúngico natural también puede apoyar al sistema inmunológico y proteger contra toxinas.
- Ácido rosmarínico. Este poderoso antioxidante ayuda a proteger contra el daño causado por los radicales libres.
Se cree que estos compuestos son la base de los numerosos beneficios para la salud del orégano. Aquí vamos a repasar las más importantes.
Beneficios del aceite de orégano para la salud
Propiedades antioxidantes
Es rico en compuestos antioxidantes que ayudan a proteger el cuerpo contra el daño causado por los radicales libres. Estos radicales son moléculas inestables que pueden dañar las células y contribuir al envejecimiento prematuro y a diversas enfermedades. Los antioxidantes presentes en el aceite de orégano pueden neutralizar los radicales libres y ayudar a reducir el estrés oxidativo en el cuerpo.
Un estudio analizó el contenido en antioxidantes de 39 hierbas comunes y demostró que que el orégano es la planta que tiene mayor concentración de estas sustancias. Como el extracto de aceite de orégano es muy concentrado, se necesita consumir una cantidad mucho menor que de la planta en sí misma para disfrutar de estas propiedades.
Efectos antifúngicos
Otro beneficio importante del aceite de orégano es su capacidad para combatir las infecciones causadas por hongos, como la candidiasis. Algunas investigaciones demuestran que el aceite esencial de orégano es eficaz contra el desarrollo de infecciones por Candida.
Los compuestos activos del aceite de orégano, como el carvacrol, han demostrado tener propiedades antifúngicas, lo que significa que pueden inhibir el crecimiento y la propagación de los hongos.
Esto lo convierte en una opción natural y efectiva para el tratamiento de infecciones fúngicas en diferentes partes del cuerpo.
La aplicación tópica del aceite de orégano mezclado con un aceite portador puede ayudar a tratar las infecciones por hongos en la piel o las uñas.
Además, el consumo oral de suplementos con extracto de aceite de orégano puede ayudar a combatir las infecciones intestinales y vaginales causadas por Candida albicans. Por supuesto, siempre bajo supervisión de un profesional sanitario experto en estas cuestiones.
Tratamiento de infecciones
El aceite de orégano también se ha utilizado tradicionalmente para tratar una variedad de infecciones, incluyendo respiratorias, del tracto urinario y de la piel. Sus compuestos activos pueden inhibir el crecimiento de bacterias y otros patógenos, lo que lo convierte en un posible complemento del tratamiento convencional para estas patologías.
Sin embargo, es importante destacar que no debe ser utilizado como sustituto de los medicamentos recetados por el médico y se recomienda consultar a un profesional de la salud antes de usarlo como complemento en dolencias específicas.
Mejora la salud intestinal
El aceite de orégano se ha vinculado con la mejora de la salud intestinal debido a sus propiedades antimicrobianas.
Los compuestos presentes en este aceite pueden ayudar a equilibrar la flora intestinal, inhibiendo el crecimiento de bacterias dañinas y preservando las beneficiosas. Esto puede tener un impacto positivo en la digestión, la absorción de nutrientes y la función general del sistema digestivo.
Apoyo en el proceso de pérdida de peso
Esta sustancia también se ha relacionado como un suplemento que puede ayudar a perder peso. Se cree que esto se debe a su capacidad para aumentar el metabolismo y promover la quema de grasa.
Además, algunos estudios preliminares han sugerido que el carvacrol presente en el aceite de orégano puede ayudar a frenar el apetito y promover una sensación de saciedad, lo que puede conducir a una ingesta calórica reducida. Sin embargo, se necesitan más investigaciones para respaldar estas afirmaciones.
Es importante tener en cuenta que el aceite de orégano -ni ningún otro suplemento- no es una solución mágica para la pérdida de peso y no debería ser usado como tal. Adelgazar sin dañar la salud se logra a través de una combinación de dieta equilibrada, ejercicio regular y hábitos de estilo de vida saludables.
Propiedades antiinflamatorias
Los compuestos con propiedades antiinflamatorias presentes en este aceite, como el carvacrol, que pueden ayudar a reducir la inflamación en el cuerpo.
La inflamación crónica se ha relacionado con diversos problemas de salud, como enfermedades cardíacas, diabetes y enfermedades autoinmunes.
Varias investigaciones de 2017 encontraron que algunos compuestos del aceite esencial de orégano tienen propiedades antiinflamatorias pero también pueden ejercer un efecto tóxico en ciertas células. Llegaron a la conclusión de que se necesitan más estudios controlados para evaluar completamente su uso terapéutico.
Alivio del dolor
El aceite de orégano también ha sido utilizado tradicionalmente para aliviar el dolor, especialmente el muscular y articular.
Se cree que esto se debe a sus propiedades antiinflamatorias y antioxidantes, que pueden ayudar a reducir la inflamación y promover la cicatrización de los tejidos.
La aplicación tópica de aceite de orégano mezclado con un aceite portador puede ayudar a aliviar el dolor y mejorar la movilidad en estas áreas del cuerpo.
Formas de aplicación de este aceite
Se puede aplicar de varias formas dependiendo de su uso y los beneficios deseados. Estas son las más comunes:
1. Aplicación tópica: se puede aplicar directamente sobre la piel afectada para tratar infecciones, irritaciones o cualquier otra afección cutánea. En este caso se recomienda diluirlo con un aceite portador, como aceite de coco o aceite de almendras, para evitar posibles irritaciones o sensibilidades cutáneas. También se puede mezclar con cremas o lociones para facilitar su aplicación.
2. Uso en vaporizadores o inhaladores: agregar unas gotas en un vaporizador o inhalador de aceites esenciales puede ayudar a aliviar los síntomas de infecciones respiratorias, como congestión nasal, tos o resfriados. Inhalando el vapor con aceite de orégano, se pueden aprovechar sus propiedades antibacterianas y antiinflamatorias.
3. Ingestión oral: el extracto de aceite de orégano también se puede consumir por vía oral, generalmente en forma de cápsulas o gotas.
Es importante destacar que el aceite de orégano es muy potente y hay que saber usarlo. Antes de plantearse utilizarlo de cualquiera de las formas mencionadas anteriormente, se recomienda leer detenidamente las instrucciones del producto y consultar a un profesional de la salud para despejar cualquier duda que pueda surgir.
A pesar de los numerosos beneficios potenciales de este compuesto, es importante destacar que se necesita más investigación para confirmar estos efectos y determinar la dosis adecuada para su uso terapéutico. Además, es fundamental tener en cuenta que nunca hay que utilizarlo como sustituto de los tratamientos convencionales.



