Qué son los saborizantes artificiales y cómo evitarlos

Te hablamos de los saborizantes artificiales, cómo se usan y en qué alimentos puedes encontrarlos. ¿Son peligrosos para la salud?

Qué son los saborizantes artificiales y en qué alimentos se usan

En el mundo de la alimentación, los sabores desempeñan un papel fundamental. El sentido del gusto es el que hace que la experiencia de comer sea placentera y satisfactoria. Sin embargo, hay ocasiones en las que la industria considera que los sabores naturales no son suficientes y usan saborizantes artificiales para realzar su sabor.

Estos compuestos químicos se utilizan en la industria alimentaria para agregar o imitar sabores naturales. Pueden estar en forma de líquidos, polvos o aerosoles y se agregan a una amplia variedad de productos ultraprocesados, desde bebidas y dulces hasta infinidad de comida rápida. Con lo cual ya te avanzamos que no es muy recomendable consumir los productos que los llevan por que sanos no son.

¿Qué son los saborizantes artificiales?

Los saborizantes artificiales, como su propio nombre lo indica, son sustancias químicas creadas en laboratorios para imitar o intensificar los sabores naturales presentes en los alimentos. Estos compuestos tienen una estructura química similar a los presentes en los alimentos reales, lo que les permite producir efectos similares en nuestro sentido del gusto.

Es importante tener en cuenta que estos aditivos en sí mismos no son necesariamente dañinos para la salud. De hecho, tanto la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos como la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) han aprobado infinidad saborizantes artificiales para su uso en alimentos y los consideran seguros en las cantidades en las que normalmente se consumen.

Sin embargo, es importante tener en cuenta que seguro no es sinónimo de inocuo. Lo que quiere decir que por comer un alimento puntual con estos saborizantes no vas a tener un problema salud pero hay que recordar que estos aditivos están en productos ultraprocesados, que por definición son insanos y un consumo continuado de dichos alimentos sí que tiene consecuencias negativas para la salud.

En lo relativo a los saborizantes, además, están alterando el sabor natural de los alimentos y haciendo que el paladar se acostumbre a sabores muy saturados, por lo que luego la comida real puede resultar insípida y eso también es un problema.

¿Cómo se utilizan los saborizantes artificiales en la industria alimentaria?

La industria alimentaria usa estos compuestos de diversas maneras para mejorar el sabor de los productos.

Se pueden agregar tanto a alimentos procesados como a bebidas para realzar su sabor y aumentar su atractivo para los consumidores. Uno de los usos más comunes es en la producción de bebidas gaseosas y refrescos. Estas bebidas a menudo contienen saborizantes artificiales para imitar el sabor de frutas como la naranja, la piña o la cereza.

También se utilizan en alimentos como helados, chocolates y dulces para agregar sabores como la vainilla, la fresa o el caramelo.

Por otra parte, algunos alimentos salados como las patatas fritas, los aperitivos y los condimentos también los llevan. Estos compuestos pueden imitar el sabor de ingredientes como el queso, las especias o las carnes.

Además, es muy común usarlos para dar sabor a productos bajos en calorías o sin azúcar, para que sean una opción más sabrosa.

¿Por qué se usan sabores artificiales en lugar de naturales?

La elección de utilizar sabores artificiales en la industria alimentaria está motivada por diversas razones.

Una de las principales ventajas de estos aditivos es su bajo coste, ya que tienden a ser más económicos de producir en comparación con los naturales, lo que los hace más asequibles para los fabricantes de alimentos.

Además, los saborizantes artificiales tienen una mayor variedad y consistencia en el sabor. Los sabores naturales pueden variar dependiendo de factores como la estacionalidad y la calidad de los ingredientes utilizados. En cambio, los artificiales se pueden controlar y ajustar para lograr el mismo sabor en todos los lotes de producción.

Otra ventaja de los estos compuestos para la industria alimentaria es su capacidad para proporcionar sabores intensos y duraderos. Algunos sabores naturales pueden desvanecerse rápidamente o volverse menos intensos con el tiempo. Los artificiales, por otro lado, mantienen su intensidad y sabor durante un período de tiempo más largo, lo que garantiza que los alimentos mantengan su sabor hasta que se consuman.

¿Por qué no es interesante consumir alimentos con estos compuestos?

Lo primero que hay que decir es que los saborizantes artificiales aprobados por la EFSA y la FDA se consideran seguros en las cantidades en las que se consumen. Por lo que tomarlos no implica un riesgo directo para la salud.

Sin embargo, algunas personas pueden experimentar efectos secundarios o intolerancias a algunos de estos compuestos.

Además, los saborizantes artificiales también pueden tener un impacto en el equilibrio del gusto y en la forma en que percibimos los sabores reales. Lo que no es nada beneficioso para favorecer una alimentación saludable.

Y, por otro lado, tal y como ya hemos apuntado anteriormente, dichas sustancias están entre los ingredientes de los ultraprocesados, que ya sabemos que son cero interesantes a nivel nutricional y que su consumo recurrente está directamente asociado a sufrir diversos problemas de salud.

¿Cómo identificar y evitar los sabores artificiales en nuestra alimentación?

Identificar y evitar estos aditivos puede ser un desafío, ya que a menudo se ocultan detrás de términos generales como «saborizantes naturales» o «saborizantes artificiales«. Sin embargo, hay algunos trucos que podemos tener en cuenta para ayudarte a identificar y evitar estos sabores.

En primer lugar, es importante leer las etiquetas de los alimentos que consumas. Fíjate en la lista de ingredientes y busca palabras como «saborizante artificial», «sabor artificial», «aroma de…», «color artificial» u otros términos similares. Si ves alguno de estos términos, es probable que el alimento contenga dichos compuestos.

Además de leer las etiquetas, también es útil optar por alimentos frescos y lo menos procesados posible. Los alimentos frescos, como frutas, verduras y carnes, que no tienen etiqueta no llevan ninguno de estos compuestos.

El tercer punto clave es evitar los alimentos altamente procesados -ya sabes que papiro de ingredientes es sinónimo de ultraprocesado- y optar por opciones más naturales.

Recuerda que cocinar en casa con ingredientes frescos es clave para comer bien y evitar los productos insanos. Al preparar tus propias comidas, puedes controlar los ingredientes que utilizas.

No olvides que una dieta equilibrada y variada, que incluya alimentos reales y naturales, es la clave para llevar un estilo de vida saludable. Da prioridad a los alimentos sin etiqueta en la cesta de la compra y opta por buenos procesados sin sabores añadidos. Tu paladar y tu salud te lo agradecerán.

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