Alergia o intolerancia alimentaria, ¿cómo distinguirlas?

Aunque se traten como sinónimos, hay muchas diferencias entre una alergia y una intolerancia alimentaria. Te contamos cómo distinguirlas.

Alergia o intolerancia alimentaria, ¿en qué se diferencian?

Muchas veces cuando hablamos de personas que sufren una reacción adversa tras consumir un alimento no somos capaces de diferenciar entre una alergia y una intolerancia alimentaria.

¿Sabías que entre un 1 y un 3 % de los adultos y un 4 y un 6 % de niños sufre consecuencias adversas para la salud tras consumir alimentos o ingredientes de los mismos?

Estos dos conceptos se confunden con bastante frecuencia y, aunque ambos trastornos pueden causar molestias e interferir en la calidad de vida, tienen causas, síntomas y tratamientos muy diferentes. Vamos a ver qué diferencia hay entre una alergia y una intolerancia alimentaria, cómo se diagnostican y qué hacer en caso de padecer una de ellas.

¿Qué es una alergia alimentaria?

La leche es uno de los alimentos más alergénicos
La leche es uno de los alimentos más alergénicos.

Una alergia alimentaria es una respuesta exagerada del sistema inmunitario ante una sustancia que normalmente es inocua, pero que el organismo identifica como una amenaza. Esta sustancia se llama alérgeno y puede ser una proteína o una parte de ella presente en el alimento. Los alérgenos más comunes son la leche, el huevo, el pescado, el marisco, los frutos secos, el trigo, la soja y el sésamo.

Cuando una persona alérgica ingiere o entra en contacto con el alimento que le provoca la alergia, su sistema inmunitario libera unas sustancias llamadas mediadores, como la histamina, que desencadenan una serie de reacciones inflamatorias en diferentes partes del cuerpo. Estas reacciones pueden afectar a la piel, los ojos, la nariz, la boca, la garganta, el aparato respiratorio, el digestivo o el cardiovascular, y pueden manifestarse con los siguientes síntomas:

  • Urticaria, eccema, picor o enrojecimiento de la piel.
  • Lagrimeo, picor o hinchazón de los ojos.
  • Estornudos, congestión o secreción nasal.
  • Picor, hinchazón o ampollas en la boca o la lengua.
  • Dificultad para tragar, respirar o hablar.
  • Náuseas, vómitos, diarrea o dolor abdominal.
  • Mareos, palpitaciones, hipotensión o pérdida de conciencia.

Dichos síntomas suelen aparecer de forma rápida, en minutos u horas después de la exposición al alérgeno y pueden ser desde leves hasta graves. En algunos casos, se puede producir una reacción generalizada y potencialmente mortal llamada anafilaxia, que requiere atención médica urgente.

¿Qué es una intolerancia alimentaria?

Una intolerancia alimentaria es una dificultad para digerir o metabolizar un alimento o un componente del mismo, debido a la falta o el defecto de una enzima, una alteración de la flora intestinal, una sensibilidad a ciertos aditivos o una enfermedad subyacente. A diferencia de la alergia, la intolerancia alimentaria no implica al sistema inmunitario, sino al aparato digestivo.

Los alimentos que más frecuentemente causan intolerancia son la lactosa (el azúcar de la leche), el gluten (una proteína del trigo, la cebada y el centeno), la fructosa (el azúcar de las frutas), el sorbitol (un edulcorante) y los sulfitos (unos conservantes). Aunque también puede existir intolerancia a otros alimentos o componentes de los mismos.

Si una persona intolerante consume el alimento, su organismo no puede procesarlo adecuadamente, lo que genera una acumulación de sustancias tóxicas o irritantes en el intestino. Esto puede provocar los siguientes síntomas: hinchazón, gases, cólicos, dolor abdominal, náuseas, vómitos, diarrea, estreñimiento, Cansancio, dolor de cabeza, migraña, depresión, acné, dermatitis, urticaria, sobrepeso, obesidad o dificultad para perder peso.

Estos síntomas suelen aparecer de forma tardía, horas o días después de la ingesta del alimento y suelen ser leves o moderados, pero normalmente no son graves. Aunque si se mantienen en el tiempo y no se diagnostica a tiempo, pueden afectar a la calidad de vida y pueden aparecer consecuencias más peligrosas.

¿Cómo se diagnostican la alergia y la intolerancia alimentaria?

El diagnóstico de la alergia y la intolerancia alimentaria se basa en la historia clínica, los síntomas y en la realización de diferentes pruebas complementarias. Es importante diferenciar entre ambos trastornos, ya que el tratamiento y la prevención son diferentes.

Para diagnosticar la alergia alimentaria se pueden realizar pruebas cutáneas, que consisten en aplicar una gota del extracto del alimento sospechoso sobre la piel y observar si se produce una reacción alérgica localizada. También se pueden medir los niveles de anticuerpos IgE específicos frente al alimento en la sangre, mediante un análisis de laboratorio. Estas pruebas las realiza un experto en alergología y deben confirmarse con una prueba de exposición oral controlada, que consiste en administrar el alimento en dosis crecientes bajo supervisión médica, y comprobar si se produce una reacción alérgica.

La intolerancia alimentaria se suele diagnosticar mediante pruebas de aliento, que consisten en medir la cantidad de hidrógeno o metano que se produce en el aliento después de ingerir una cantidad determinada del alimento o del componente que se quiere evaluar. Otra opción es realizar pruebas genéticas para analizar el ADN de la persona y detectar posibles mutaciones que afecten a la producción de enzimas digestivas. Estas pruebas las hace un experto en gastroenterología y se confirman con una prueba de eliminación y reintroducción, que consiste en suprimir el alimento de la dieta durante un tiempo y observar si los síntomas mejoran y luego volver a introducirlo y comprobar si los síntomas reaparecen.

¿Cómo se tratan y se previenen la alergia y la intolerancia alimentaria?

El tratamiento de la alergia y la intolerancia alimentaria se basa en evitar el consumo del alimento o del componente que causa el problema y en aliviar los síntomas en caso de que se produzcan. Sin embargo, existen algunas diferencias entre ambos trastornos.

En el caso de la alergia alimentaria se debe eliminar por completo el alimento de la dieta, así como cualquier producto que lo contenga o que pueda estar contaminado por él. Esto implica leer las etiquetas de los alimentos, preguntar en los restaurantes y llevar siempre un autoinyector de adrenalina por si se produce una reacción alérgica grave. Además, se pueden tomar medicamentos antihistamínicos o corticoides para reducir la inflamación y el picor o inmunoterapia oral para inducir una tolerancia al alimento.

Las personas que sufren una intolerancia alimentaria pueden tolerar una cierta cantidad del alimento, dependiendo de la capacidad de cada persona para digerirlo o metabolizarlo. Esto implica ajustar la dieta según el grado de intolerancia y sustituir el alimento por otros que aporten los mismos nutrientes. Además, se pueden tomar medicamentos que faciliten la digestión o que alivien los síntomas, como enzimas, probióticos o antiespasmódicos.

Como acabas de ver, la alergia y la intolerancia alimentaria son dos trastornos distintos, que, aunque puedan tener ciertas similitudes, la realidad es que son bien diferentes, tanto por las causas por las que aparecen, por los síntomas que sufrimos como por el tratamiento a aplicar. Es importante conocer sus diferencias, para poder diagnosticarlos correctamente, ya que no es lo mismo exponerse a un alimento al que se tiene intolerancia que a uno que produce alergia y que, puede hacernos acabar en el hospital.

Preguntas frecuentes sobre la alergia y la intolerancia alimentaria:

¿Se puede curar la alergia o la intolerancia alimentaria?

La alergia alimentaria puede desaparecer con el tiempo, sobre todo en los niños. Este grupo de población suele superar la alergia a la leche, el huevo o el trigo antes de los 5 años.
Sin embargo, hay otras que persisten toda la vida, como la alergia al pescado, el marisco o los frutos secos.
La intolerancia alimentaria también puede mejorar o empeorar con el tiempo, dependiendo de factores como la edad, el estado de salud o los hábitos alimentarios.

¿Qué alimentos causan más alergias? 

Los alimentos que causan más alergias son la leche, el huevo, el pescado, el marisco, los frutos secos, el trigo, la soja y el sésamo. Estos alimentos son responsables del 90 % de las reacciones alérgicas alimentarias.

¿Y cuáles provocan más intolerancias?

Los compuestos que provocan más intolerancias son la lactosa, el gluten, la fructosa, el sorbitol y los sulfitos. Los alimentos que contienen estos compuestos pueden producir problemas digestivos, como hinchazón, gases, dolor, diarrea o estreñimiento, entre otros síntomas.

¿Qué se puede hacer si se tiene alergia o intolerancia a un alimento?

Si se tiene alergia o intolerancia a un alimento, se debe evitar el consumo de ese alimento o de sus derivados y leer las etiquetas de los productos para comprobar sus ingredientes.
Las personas que sufren alergia, deben evitar dicho alimento a toda costa y sus trazas, por otro lado los que sufren intolerancia pueden ver si una pequeña exposición no les ocasiona daños sin poner en riesgo su vida.
Un ejemplo son los intolerantes a la lactosa, que suelen poder consumir derivados lácteos como el yogur o el queso sin ningún problema.

Fuentes consultadas para la elaboración de este artículo:

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