¿Por qué las patatas fritas no son nada interesantes para la salud?

Estas son las razones por las que no deberías consumir patatas fritas de forma recurrente. ¡Déjalas como un snack ocasional y elige buenos aperitivos!

¿Por qué las patatas fritas no son nada interesantes para la salud?

Las patatas fritas son uno de los snacks más populares y consumidos en todo el mundo. Sin embargo, a pesar de su delicioso sabor y textura crujiente, no son nada interesantes para consumir en el día a día.

Aunque las patatas no son un alimento insano, al hacerlas fritas se altera por completo su perfil nutricional, convirtiéndolas en una opción poco saludable. Pero es que, además, si ya se recurre a una opción de bolsa, que lleva sal para dar y regalar, y la patata se ha frito en aceite de dudosa calidad, estamos ante un picoteo bastante poco recomendables.

Vamos a ver en detalle por qué deberías recurrir a otro tipo de aperitivos que también están deliciosos y son infinito más interesantes para ti.

El exceso de sal y las grasas trans aumentan la presión arterial

Uno de los principales efectos negativos de comer patatas fritas es su alto contenido de sal, lo que contribuye al aumento de la presión arterial.

Un estudio publicado en la revista British Journal of Nutrition demostró que el consumo regular de alimentos ricos en sodio, como las patatas fritas, se asociaba con un aumento significativo en la tensión arterial.

Además, un consumo excesivo de sal puede afectar negativamente la función de los vasos sanguíneos, lo que puede acabar produciendo problemas cardiovasculares a largo plazo.

Otro factor que hace que tomar patatas fritas aumente la tensión son las grasas trans, un tipo de grasa saturada artificial (grasa mala) que se encuentra en muchos alimentos procesados. Se obtienen mediante un proceso de hidrogenación que convierte los aceites líquidos en grasas sólidas, lo que ayuda a prolongar la vida útil de los alimentos.

La acrilamida podría aumentar el riesgo de sufrir cáncer

Las patatas fritas tienen un alto contenido en acrilamida, una sustancia que se forma cuando los alimentos ricos en almidón se someten a altas temperaturas, como la fritura o el asado.

Varios estudios han encontrado una posible asociación entre la ingesta de acrilamida y un mayor riesgo de sufrir cáncer, en particular de riñón, vejiga y ovario.

Una investigación publicada en la revista European Journal of Cancer encontró que las personas que consumían regularmente alimentos ricos en acrilamida tenían un mayor riesgo de desarrollar cáncer de riñón.

Las grasas saturadas de mala calidad dañan el sistema cardiovascular

Numerosos estudios han demostrado que las grasas trans, presentes en las patatas fritas, aumentan los niveles de colesterol LDL (colesterol «malo») y disminuyen los niveles de colesterol HDL (colesterol «bueno»). Esto puede contribuir a un mayor riesgo de sufrir enfermedades cardíacas.

Estas grasas también tienen impacto en la fertilidad

Las grasas trans también pueden influir negativamente en la fertilidad. Varios análisis han establecido una relación directa entre el consumo de grasas trans y una disminución en la calidad del semen en los hombres.

Uno, publicado en la revista Human Reproduction, encontró que los hombres que tomaban mayor cantidad de grasas trans tenían una menor concentración de esperma y una menor motilidad espermática.

Las patatas fritas también pueden afectar al equilibrio hormonal, lo que puede tener relación con la fertilidad. Un estudio publicado en la revista Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism encontró que una dieta rica en alimentos ultraprocesados y grasas saturadas de mala calidad estaba relacionado con niveles más altos de hormonas sexuales en las mujeres, lo que puede alterar el equilibrio hormonal y, por lo tanto, afectar la fertilidad.

Su alto contenido calórico hace que ganes peso fácilmente

El consumo regular de patatas fritas puede contribuir a un aumento significativo de peso. Esto se debe, en parte, a su alto contenido calórico. No hay que olvidar que las patatas fritas son ricas en calorías, ya que absorben mucha cantidad de aceite durante el proceso de fritura.

Por otra parte, un estudio realizado por la Universidad de Deakin demostró que las personas que consumían un exceso de sal terminaban comiendo más alimentos ricos en grasas. ¿Y qué «combinación ganadora» tienen las patatas fritas? Pues grasas y sal. Por lo tanto, cuantas más patatas fritas comas, más querrás comer, lo que te llevará irremediablemente a ganar peso.

Otro estudio de la Universidad de Harvard demostró que aquellas personas que consumían de forma recurrente patatas fritas (y otros ultraprocesados insanos) aumentaban de peso progresivamente año a año.

Una tercer investigación publicada en la revista Obesity encontró que las personas que consumían regularmente papas fritas tenían un mayor índice de masa corporal (IMC) y un mayor riesgo de obesidad en comparación con aquellos que las consumían con menos frecuencia.

Los alimentos ultraprocesados también influyen en la salud mental

El consumo regular de alimentos ultraprocesados, como las patatas fritas, se ha relacionado con un mayor riesgo de depresión.

Un estudio realizado por la British Nutrition Foundation demostró que las personas que consumían regularmente alimentos ultraprocesados tenían un mayor riesgo de desarrollar depresión en comparación con aquellos que seguían una dieta más saludable y rica en alimentos frescos y no procesados.

Por lo tanto, aunque las patatas fritas son un clásico de los aperitivos en infinidad de casas es importante tener en cuenta que deben ser algo de consumo esporádico y no tomarlas cada semana.

En este artículo hemos hecho un repaso por muchas de las consecuencias que puede tener un consumo excesivo de este producto. Hay infinidad de opciones mucho más saludables, como buenas conservas de pescado y marisco, para disfrutar de un aperitivo especial y más sano.

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