¿Qué es la listeria y qué problemas ocasiona esta bacteria?

¿Sabes en qué alimentos está la listeria? ¿Se destruye con el calor? ¿Y con la congelación? Aquí tienes todo lo que debes saber sobre esta bacteria.

¿Qué es la listeria y cuáles son los alimentos que más peligro tienen?

La listeria es una bacteria que se encuentra de forma natural en el suelo, el agua, las plantas y algunos animales. Existen varias especies, pero la más peligrosa para los humanos es la Listeria monocytogenes, que puede causar una enfermedad llamada listeriosis.

 La única forma de matar la bacteria es con calor. El cocinado a temperaturas superiores a los 70º C durante 2 minutos la destruye.

Se trata de una infección que afecta principalmente a las personas con el sistema inmunitario debilitado, como los ancianos, los enfermos crónicos, los trasplantados, los pacientes con cáncer o VIH, y las mujeres embarazadas. 

También puede afectar a los recién nacidos, si la madre se contagia durante el embarazo o el parto. Y es que puede transmitirse de la madre al feto a través de la placenta, o al recién nacido durante el parto, si la mujer está infectada. Esto puede provocar abortos espontáneos, partos prematuros, muerte fetal o neonatal, o graves complicaciones en el bebé.

Una enfermedad que puede ser muy grave en personas de riesgo

Aunque la listeriosis es una enfermedad poco frecuente puede ser muy grave, especialmente si se contagia una persona de los grupos de riesgo que acabamos de citar.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud, tiene una tasa de mortalidad de entre el 20 y el 30 %, en casos graves. Por eso, es importante detectarla, tratarla a tiempo y aplicar las medidas adecuadas en casa para prevenirla.

¿Cómo se contagia la listeria?

¿Cómo se contagia la listeria?
Así se contagia la listeria.

La principal vía de contagio de la listeria es la oral, es decir, a través de la ingestión de alimentos contaminados por la bacteria. Puede sobrevivir y multiplicarse a bajas temperaturas y en un amplio rango de PH, por lo que puede estar presente en alimentos refrigerados o congelados y también en ahumados y salazones.

Alimentos en los que aparece más frecuentemente

Los alimentos que más frecuentemente se asocian con la listeriosis son los productos lácteos no pasteurizados, como la leche cruda o los quesos blandos o poco curados; las carnes crudas o poco cocinadas, especialmente las de aves y cerdo; los embutidos, los patés, los productos ahumados y las verduras crudas o mal lavadas.

¿Qué síntomas provoca la listeria?

Los síntomas de la listeriosis pueden variar según la persona infectada y el tipo de infección. El periodo de incubación de la enfermedad puede ser de hasta tres meses, aunque lo más habitual es que aparezcan entre una y cuatro semanas después de la exposición a la bacteria.

Los síntomas más comunes son fiebre, dolores musculares y problemas estomacales, como diarrea, náuseas o vómitos.

Estos síntomas suelen ser leves y parecidos a los de una gripe o una gastroenteritis. Sin embargo, en personas de riesgo la infección puede extenderse al sistema nervioso central y provocar enfermedades tan peligrosas como meningitis, encefalitis, abscesos cerebrales o septicemia. Ahí aparecen síntomas como dolor de cabeza, rigidez de cuello, confusión, pérdida de equilibrio, convulsiones, alteración de la conciencia e incluso coma.

Listeriosis en embarazadas y recién nacidos

La probabilidad de contraer la enfermedad es unas 20 veces mayor en las embarazadas que en otros adultos sanos y puede causar síntomas similares a los de una gripe, pero también puede provocar sangrado vaginal, contracciones uterinas, rotura prematura de membranas o pérdida del líquido amniótico. Estos signos pueden indicar un riesgo de aborto o de parto prematuro.

Por su parte, en los recién nacidos puede producir fiebre, irritabilidad, llanto excesivo, rechazo del alimento, dificultad para respirar, erupciones cutáneas y convulsiones.

Estos síntomas pueden aparecer en las primeras horas o días de vida, o hasta varias semanas después del nacimiento. La listeriosis neonatal puede provocar septicemia, meningitis, neumonía, granulomatosis infantiseptica o hidrocefalia.

Tratamiento de la listeriosis

El tratamiento de la listeriosis consiste en la administración de antibióticos, principalmente ampicilina y gentamicina, durante varias semanas. 

Dichos antibióticos pueden atravesar la placenta y llegar al feto, por lo que también pueden prevenir o tratar la infección en el embarazo.

¿Cómo se puede prevenir sufrir esta intoxicación alimentaria?

La prevención de la listeriosis se basa en el cumplimiento de unas medidas de higiene y seguridad alimentaria básicas y son especialmente importantes para los grupos de riesgo que hemos citado anteriormente.

La listeria presente en los alimentos muere por acción de la pasteurización y la cocción, por lo que es fundamental consumir o bien alimentos pasteurizados o bien cocinarlos para inactivar la bacteria.

Las personas más susceptibles a sufrir complicaciones por esta intoxicación alimentaria deben tener en cuenta las siguientes recomendaciones:

Cuidado con la leche cruda y lácteos elaborados con leche no pasteurizada

En este grupo están los quesos producidos con leche cruda. Los más peligrosos son los blandos o poco curados, porque tienen más agua y por tanto la reproducción bacteriana es más fácil. En este grupo están el brie, el camembert, el roquefort o el gorgonzola, entre otros.

Si les aplicas un tratamiento térmico, es decir si los usas para cocinar, acabas con la bacteria. Por lo que así se pueden consumir sin riesgo.

Cocinar bien las carnes

Esto es importante especialmente con la carne de ave y de cerdo, aunque también se aplica a la ternera. Para acabar completamente con esta bacteria hay que evitar que queden partes rosadas o rojas.

No consumir carne cruda

Evitar el consumo de carnes crudas o poco hechas, como el carpaccio o el steak tartar, y también los embutidos curados, como el jamón serrano, el salchichón o el chorizo.

Aplicar tratamiento térmico (calor) para matar la bacteria

La listeria solo muere con el cocinado a temperaturas superiores a los 70º C durante 2 minutos. Si estamos ante un embutido que no se puede calentar, mejor evitarlo.

Lavar bien frutas y verduras

Principalmente si se van a comer crudas. Para ello se puede usar lejía de uso alimentario o un preparado de los que venden en supermercados para tal fin.

Tener una buena higiene en la cocina

Lavar bien los utensilios de cocina, las superficies de trabajo y las manos después de manipular alimentos crudos, concretamente carnes y verduras. También es importante evitar el contacto entre los alimentos crudos y los cocinados, para prevenir la contaminación cruzada.

Conservar los alimentos en el frigorífico o en el congelador

Aunque la bacteria no muere con las bajas temperaturas, sí se ralentiza o inactiva su multiplicación, por lo que el riesgo de intoxicación alimentaria se reduce considerablemente. Es fundamental respetar la cadena de frío de los alimentos y si los congelas, descongelarlos correctamente.

En caso de alerta alimentaria, seguir las recomendaciones de las autoridades

Parece obvio, pero está bien recordar que siempre hay que seguir las recomendaciones de las autoridades sanitarias en caso de alerta alimentaria por listeria y abstenerse de consumir los productos afectados o devolverlos al punto de venta.

Siguiendo estas pautas se puede reducir el riesgo de contraer listeriosis y sus posibles complicaciones.

Si se presentan síntomas sospechosos de la enfermedad, hay que acudir al médico cuanto antes para recibir un tratamiento adecuado. La listeriosis es una enfermedad grave, pero se puede prevenir y curar con una atención sanitaria oportuna.

Fuentes consultadas para la elaboración de este artículo:

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.