El apio, esta verdura de crujiente textura y sabor suave, se ha considerado durante mucho tiempo un “alimento de dieta” debido a su bajo contenido calórico (¡solo tiene 10 calorías por tallo!). Sin embargo, este humilde y sabroso vegetal tiene mucho más que ofrecer, tanto a nivel nutricional como gastronómico.
Te vamos a dar cuatro razones por las que deberías considerar agregar apio a tu dieta y algunos consejos para comprar uno de calidad.
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El apio es una gran fuente de importantes antioxidantes
Los antioxidantes son esenciales para proteger nuestras células, los vasos sanguíneos y los órganos del daño oxidativo. El apio contiene una variedad de estos compuestos beneficiosos, entre ellos destacan:
- Vitamina C, que fortalece el sistema inmunológico y promueve la salud de la piel.
- Betacaroteno, este antioxidante se convierte en vitamina A en el cuerpo y es crucial para la visión y la salud de la piel.
- Flavonoides, estos compuestos ayudan a combatir la inflamación y protegen contra enfermedades crónicas.
Además, un solo tallo de apio contiene al menos 12 antioxidantes diferentes, por lo que es altamente nutritivo y beneficioso.
También es rico en fitonutrientes, que han demostrado reducir la inflamación en el tracto digestivo, en las células, en los vasos sanguíneos y en diferentes órganos.
Reduce la inflamación
La inflamación crónica se ha relacionado con muchas enfermedades, incluyendo la artritis y la osteoporosis.
El apio y sus semillas tienen aproximadamente 25 compuestos antiinflamatorios, lo que hace que esta verdura tenga un potencial antiinflamatorio muy elevado.
Favorece la digestión
Sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias protegen el tracto digestivo. Además, los polisacáridos a base de pectina presentes en esta verdura reducen los casos de úlceras estomacales y mejoran el revestimiento del estómago.
Además, el apio tiene alto contenido en agua, casi el 95 %, y una cantidad generosa de fibra soluble e insoluble. Todo ello favorece un ayuda a hacer una buena digestión y a regular el tránsito intestinal, previniendo el estreñimiento.
Es rico en vitaminas y minerales y tiene un índice glucémico bajo
Contiene vitaminas A, K, C y ácido fólico, además de minerales como el potasio, el sodio y el calcio.
También tiene un bajo índice glucémico, lo que significa que no produce picos de azúcar en sangre.
Pero es que, además, el apio es una verdura versátil que se puede usar en infinidad de recetas, como cremas de verduras, ensaladas o caldos. Merece la pena aprovechar todos esos beneficios para la salud y disfrutar de esta verdura.
Consejos y trucos a la hora de comprarlo
Cuando vayas al mercado o la frutería y quieras comprar un apio debes fijarte en lo siguiente:
Que tenga tallos firmes y resistentes. Es importante que los tallos no estén lacios. Deben romperse fácilmente cuando tires de ellos, no doblarse.
Sus hojas tienen que estar crujientes y frescas, con un color variable entre verde pálido y brillante.
No compres un apio que tenga manchas amarillas o marrones porque eso es indicativo de que no está en su mejor momento.
Y en casa…
No lo cortes con antelación. Pártelo justo antes de cocinarlo o servirlo para mantener todos sus nutrientes.
Otro truco a tener en cuenta para aprovechar sus nutrientes es usar también las hojas en la cocina, ya que son las que tienen más cantidad de calcio, potasio y vitamina C. Son buena opción para usar en cremas de verduras, eso sí, solo duran en perfecto estado un par de días.
Dudas sobre el apio que te interesará saber:
Es rico en vitaminas y minerales, especialmente vitamina K, ácido fólico y potasio. También es una buena fuente de fibra y antioxidantes. Ayuda a mejorar la digestión, reduce la inflamación y mejora la salud cardiovascular.
Puedes comerlo crudo como snack, añadirlo a ensaladas y sopas, o utilizarlo como ingrediente en tus platos favoritos.
Sí, es bajo en calorías y alto en fibra, lo que lo convierte en un alimento ideal para incluir en una dieta para perder peso.



