La EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) prohíbe el uso de ocho aditivos que se usan como aroma de humo tras comprobarse su riesgo de generar genotoxicidad, lo que quiere decir que puede dañar el material genético de las personas que los consumen y acabar produciendo cáncer.
Esta norma nace de una evaluación que se realizó este organismo a finales de 2023 y en la que se decidió no renovar la autorización de utilizar estos aromas de humo, que están presentes en infinidad de productos preparados como algunas patatas fritas –las de sabor a jamón, por ejemplo-, salchichas, sopas, salsas, embutidos, carnes o pescados.
Vamos a ver en detalle para qué se usan los aromas de humo, qué problemas tienen y cómo detectarlos en las etiquetas para no consumirlos.
Índice (acceso rápido al contenido)
¿Qué son los aromas de humo?
Pues estamos ante unos aditivos que se utilizan como alternativa barata al ahumado tradicional –el que se hace en el buen salmón ahumado o el pimentón, por ejemplo-, que originariamente era un método de conservación de ciertos alimentos.
La industria ha creado unos aromas artificiales, que le añade a los alimentos con el objetivo de hacerlos más palatables, ahorrándose los costes proceso de ahumado natural.
¿Qué problemas de salud producen estos ocho aromas de humo?
Pues la cuestión es que ya en los análisis de 2012 se limitó el uso de estos ocho aromas artificiales de humo porque se identificaron problemas de seguridad. Ahora, tras una nueva revisión se ha considerado que no son recomendables para el consumo.
La razón es que pueden dañar el material genético de las células, es decir que tienen problemas de genotoxicidad. Estos daños pueden producir otros y el resumen final es que se incrementa el riesgo de padecer cáncer.
Por lo tanto, la EFSA no ha podido definir un nivel seguro de consumo y ha optado por retirarlos del mercado.
Dos cuestiones importantes a tener en cuenta
Hasta aquí podríamos pensar que qué bien, que este organismo ha detectado que estamos ante sustancias que comportan un riesgo para la salud y, por tanto, se retiran del mercado. Sin embargo hay dos puntos importantes a tener en cuenta:
El primero son los plazos de para eliminar los aromas de dichos productos. La Unión Europea ha apostado por hacer una retirada gradual, en vez de prohibirlo de raíz. Esto implica que los fabricantes tienen un plazo de 2 años para quitarlos de los alimentos en los que estos aditivos se añaden para dar sabor y 5 para los que se usan para sustituir el ahumado tradicional, como carnes o pescados.
Sí, estás leyendo bien, durante este periodo de tiempo se podrán vender tranquilamente alimentos con aditivos que pueden resultar cancerígenos. Podrás comprar patatas fritas con sabor a jamón hasta 2026 y carnes o pescados ahumados con dichos aditivos hasta 2029.
Y en este punto hay que resaltar el segundo problema añadido y es que la normativa del etiquetado no te permite distinguir qué aroma de humo lleva el producto, por lo que por precaución la recomendación más razonable es evitarlos todos, hasta que se retiren del mercado los que son cancerígenos.
Es cierto que la EFSA asegura que no hay que alarmarse, ya que esta es una medida cautelar, sin embargo, todos los expertos en alimentación, salud y nutrición afirman que, usando el principio de precaución, lo más recomendable es no consumir estas sustancias.
En los alimentos, ¿cómo identifico el aroma de humo que no es saludable?
Usando el principio de precaución del que hemos hablado, habría que mirar el apartado de ingredientes y evitar todos los productos que lleven «aroma de humo».
Por el contrario, se podrían consumir los que están ahumados de forma natural. Esto puede estar indicado como «Ahumado en leña de X madera» o «ahumado natural».



