Por qué no deberías comer galletas de forma frecuente

Las galletas están deliciosas, pero la realidad es que no deberían ser un alimento de consumo frecuente. ¿Sabes cómo impactan en tu salud?

Por qué no deberías comer galletas de forma frecuente

Las galletas son un clásico que todo el mundo, en mayor o menor medida, consume de forma bastante habitual. Ya sea en el desayuno, como un tentempié rápido o como acompañante para el té o el café de la tarde, las galletas son una opción popular para satisfacer los antojos de dulces.

¿Sabes cuál es la galleta más sana?

La que NO te comes.

De hecho es bastante fácil comerse varias prácticamente sin darse cuenta. Sin embargo, un consumo excesivo de este dulce puede tener efectos negativos en la salud. Vamos a ver por qué no es nada interesante comer galletas y algunos consejos sobre cómo disfrutarlas puntualmente de una forma algo más saludable.

1. Favorecen el aumento de peso

Ya sabemos que no hay un alimento que engorde o adelgace por sí mismo porque todo depende del contexto global de la alimentación y el estilo de vida de la persona. El impacto de comerse una galleta en una persona que lleva una vida saludable y que durante el 90 % del tiempo come bien, es nulo.

Pero, claro, los que comen galletas a diario es bastante probable que lleven un estilo de vida poco activo y una alimentación poco saludable, lo que irremediablemente sí va a estar asociado a un aumento de peso.

Las galletas suelen ser ricas en calorías, grasas de mala calidad y azúcares añadidos, lo que puede hacer que sea fácil excederse en la ingesta calórica diaria recomendada. Cuando consumes más calorías de las que quemas, tu cuerpo las almacena como grasa, lo que produce un aumento de peso a largo plazo.

Además, las galletas suelen tener grasas trans, las más insanas de todas y se ha demostrado que aumentan el riesgo de enfermedades cardíacas, diabetes tipo 2 y otras enfermedades crónicas. Limitar el consumo de alimentos ricos en estas grasas es importante para estar saludable.

2. Aumentará la ansiedad y la necesidad de tomar azúcar

Las galletas, especialmente aquellas que contienen cantidades significativas de azúcar añadido, van a hacer que el cuerpo te pida tomar más azúcar.

Esto se debe a que este ingrediente estimula la liberación de dopamina en el cerebro, un neurotransmisor asociado con el placer y la recompensa. Esto puede hacer que te sientas feliz y satisfecho después de comerte una galleta, pero también va a generar un ciclo de ansiedad que te lleve querer comer más y más.

Cuando consumes una gran cantidad de azúcar, tu cuerpo se acostumbra a los niveles altos de glucosa en la sangre y puedes desarrollar resistencia a la insulina. Esto significa que el cuerpo puede tener dificultades para procesar y controlar los niveles de azúcar en la sangre, lo que puede aumentar el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. Además, comer en exceso alimentos con alto contenido de este ingrediente puede contribuir a la aparición de caries y enfermedades dentales.

3. Tendrás hambre frecuentemente

Las galletas son bajas en fibra y no tienen ningún nutriente, lo que significa que se digieren rápidamente y no te mantienen satisfecho durante mucho tiempo.

Cuando consumes alimentos ricos en hidratos de carbono y bajos en fibra, tu cuerpo los digiere y los absorbe rápidamente, lo que puede provocar una rápida subida y bajada de los niveles de azúcar en sangre. Esto puede hacer que te sientas hambriento poco después de comer el alimento en cuestión y que vuelvas a comer en nada y menos.

La falta de fibra en la dieta también puede tener un impacto negativo en la salud digestiva, ya que ayuda a mantener un sistema digestivo saludable y regular, promoviendo la movilidad intestinal y previniendo el estreñimiento.

4. Aumenta el riesgo de sufrir enfermedades crónicas

El consumo excesivo de galletas y otros productos ultraprocesados está asociado con un mayor riesgo de desarrollar enfermedades crónicas como la obesidad, la diabetes tipo 2 y las enfermedades cardíacas.

La obesidad es un factor de riesgo importante para muchas enfermedades crónicas, incluyendo la diabetes tipo 2 y enfermedades cardíacas. La acumulación de grasa en el cuerpo, especialmente en el área abdominal, puede causar inflamación crónica y desequilibrios en los niveles de insulina y glucosa en la sangre. Esto puede conducir a la resistencia a la insulina y al desarrollo de diabetes tipo 2.

Además, una dieta rica en ultraprocesados, como las galletas, puede aumentar los niveles de colesterol y triglicéridos en el cuerpo, lo que incrementa el riesgo de sufrir enfermedades cardíacas. Las galletas a menudo son altas en grasas saturadas y trans, que son conocidas por elevar los niveles de colesterol LDL («colesterol malo») en la sangre. También llevan azúcar y harina refinada, otros dos ingredientes que tienen relación directa con el aumento del colesterol. De hecho un estudio publicado en el Journal of the American Medical Association demostró que las personas que obtenían un 25 % o más de sus calorías diarias de alimentos ricos en azúcar añadido tenían más del doble

Si bien disfrutar de una galleta ocasional no te llevará a desarrollar estas enfermedades crónicas, el consumo frecuente y excesivo de galletas puede aumentar significativamente el riesgo de padecerlas.

Consejos para disfrutar de las galletas de manera más saludable

Ahora que ya sabes que las galletas son bastante poco interesantes a nivel nutricional, es importante recalcar que esto no implica que haya que eliminarlas por completo de tu vida. Lo ideal es que si las consumes sea de forma ocasional y que, a poder ser, elijas las mejores opciones, dentro de lo que cabe.

1. Elige opciones menos insanas

En lugar de optar por galletas cargadas de azúcares y grasas poco saludables, busca las mejores opciones del mercado.

Si encuentras algunas con harina 100 % integral, que lleven poca cantidad de endulzante y grasas buenas como el aceite de oliva o de coco, esas son tus galletas.

Leer las etiquetas de los productos que compras es de gran ayuda para tomar mejores decisiones al hacer la compra.

2. Limita la cantidad que consumes

Una manera efectiva de disfrutar de las galletas es controlar el tamaño de las porciones y la frecuencia con la que las consumes.

En lugar de comer todo un paquete de una sola vez, saca una o dos galletas y guarda el resto.

También puedes optar por galletas más pequeñas o hacer tus propias galletas en casa y ajustar el tamaño de las porciones según tus necesidades.

3. Acompáñalas de alimentos más saludables

Si deseas disfrutar de una galleta como postre o merienda, considera combinarla con alimentos más saludables para equilibrar lo que vas a tomar y tratar de controlar el pico de glucosa.

El orden en el que consumes los alimentos también cuenta, toma primero algo de proteína y unos frutos secos y termina con una galleta. Al tomar proteínas y grasas antes, el impacto en la glucosa será menor.

4. Haz tus propias galletas caseras

Una excelente manera de tener un mayor control sobre los ingredientes y la calidad nutricional de las galletas es hacerlas en casa.

Busca una buena receta que lleve avena, fruta como endulzante (o dátiles), huevo y aceite de coco o de oliva. Sigue siendo un dulce de consumo esporádico, pero mucho mejor opción que unas comerciales.

Y, para terminar, solo recalcar que disfrutar de una galleta ocasionalmente como parte de una dieta equilibrada no tendrá un impacto significativo en tu salud. Lo que sí tiene efectos negativos es el consumo excesivo y frecuente de este producto.

Apuesta por un estilo de vida saludable y prioriza siempre alimentos nutritivos, como frutas, verduras, proteínas y granos enteros.

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